¿CUANTOS SUEÑOS E ILUSIONES CABEN EN UNA MALETA VACÍA?
Tenemos por entendido que sabemos todos los objetos que caben en una maleta, pero los más importantes son aquellos que no se ven a simple vista. Una maleta se llena para muchos viajes en especifico para vacaciones, aún así hay unas que se preparan para afrontar retos que te pone la vida en relación con tu profesión u oficio como lo son, cursos, estudiar o trabajar fuera de tu ciudad o tomar aquel proyecto que tienes la esperanza que será un parte aguas para crecer y mejorar en como profesional. En esta maleta que les comento las llenas de aprendizajes, de conocimientos, de vivencias, de seguridad, de entusiasmo, incluso hasta un panorama de los posibles escenarios que te pueden esperar en tu próximo destino, y claro sueños e ilusiones por cumplir.
Lo triste fue que en el primer día de haber llegado, justo al bajar del avión abrí esa maleta y estaba vacía, no había nada ahí, todo desapareció, hasta yo me encontraba en blanco, como si nada de lo que había vivido con anterioridad hubiera existido, los mismos miedos, las mismas inseguridades, los mismo temores y hasta los mismos errores se repetían. Aquello que en tu sitio, que hoy en día se llama zona de confort, te habías convertido ya no estaba. Regresabas a aquellos años en donde hasta miedo de hablar o de expresarte ahora estaban presentes de nuevo y me preguntaba: ¿a qué se debe? ¿Dónde está la persona en la que me había convertido y de la cual sentía orgullo? ¿En donde se encuentran todas mis vivencias que me daban fuerza? La única respuesta que había era una maleta vacía, sin nada y peor aún sin nadie.
Tal pareciera que un cambio de ciudad, de ideología, de personas te borrara de la faz de la tierra y todo tu camino simplemente desapareciera dejándote como un ser invisible, sin opinión y sin importancia. Tus ideas son rechazadas y te convierten en un ser que solo obedece ordenes, en un títere que solo se mueve a voluntad del titiritero en donde el movimiento de tu cuerpo se da solo a su voluntad, tu voz poco a poco se apaga más para convertirse en un largo silencio y que la boca se abre únicamente para pronunciar palabras que articula otro ser y que no emergen de ti y por ende no las sientes. Sus imposiciones son tan pesadas que no solo no encuentras todo aquello que guardaste en esa maleta vacía sino que comienzas a dudar si algún día existió, comienzas a dudar de donde vienes, comienzas a dudar de ti.
Al vivir todo esto las primeras noches quieres salir corriendo, volar fuera de ahí, en medio del frío y de la oscuridad sigues sin verte a ti mismo, no hay espejo donde puedas encontrar tu imagen, no hay un halo de luz donde puedas ver tu sombra, sólo estas tú y esa maleta vacía la cual tampoco tiene esos sueños e ilusiones con la que saliste de tu hogar, está vacía, con objetos y ropa pero al final vacía. Comienzas a añorar a tu familia, amigos, tú cama, tú baño, tu cielo, tu luna y las ganas de querer despertar para ver tu solo y no nada de eso ya está. Al día siguiente te conviertes de nuevo en ese títere, quieres aflojar un poco los hilos para poder hablar, para poder moverte y poder expresarte pero no puedes se aprietan más y aún así no están felices tus titiriteros, cosa extraña porque te estás moviendo a su voluntad y aún así no los tienes felices, quieren que seas un títere perfecto, es muñeco que quepa perfectamente en aquella maleta vacía donde no hay nada. En los pocos momentos que vuelves a ser un poco tú lo único que encuentras en esa maleta vacía son recuerdos, añoranzas y preguntas muchas preguntas, la más fuerte es: ¿ qué hago aquí? ¿por qué no me voy? ¿por qué no corto eso hilos y dejo de ser títere y recupero todo aquello que había guardado en esa maleta?. Por responsabilidad o cobardía sigo aquí, en este viaje que antes era una ilusión y que hoy es pesadumbre, en este viaje que un sueño y que hoy es una obligación, una lastimosa obligación. Eso sí, sigo abriendo esa maleta que llené antes de partir para encontrar todo lo que fui y lo que soy, para encontrar todas esas herramientas con qué alimentar mi estancia en esta aventura que tomé para crecer y ser mejor, el aprendizaje es que no dejen que esa maleta se quedé vacía o que no dejen que nadie la vacíe, ciérrenla muy bien, aseguren bien su zipper para que todo eso los acompañe en sus viajes y no los desampare y se sientan solos y vulnerable como ahora me siento yo.
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